A veces oímos preceptos
sobre la necesidad de “no dispersar” la energía sexual, o bien su
vertiente contraria, utiliza tu sexualidad como vía de placer y conocer
gente... . Lo primero que se me ocurre pensar, es averiguar si ellos
mismos han ideado sus propias reglas de juego, o proceden del exterior;
en el primer caso, enhorabuena, me da igual seas un promiscuo exacerbado
o un defensor incondicional de la castidad, ambos están en camino, el
suyo propio. Pero si aceptamos preceptos exteriores como reglas
internas, ¿a dónde vamos? ¿somos conscientes que nos dirigen y lo
aceptamos de pleno acuerdo?. Toda manipulación, en general, suele
ocultar conocimientos que el líder, si conoce, pero no comparte, a
veces el simple temor a lo desconocido, nos ha convertido en seguidores
silenciosos de ideas que no compartimos, pero acatamos a diario. Todo líder
“manipulador” puede ser entendido como “oscuro”, y como tal es
bastante probable que nuestra única dirección posible sea la caída en
el propio agujero negro de su creador... Solo es necesario decir basta y
comenzar a emitir nuestra propia Luz. No te importe la naturaleza de tu
Luz, es tuya, siempre confía en ella, en ti, aunque el entorno te
muestre las más extrañas de las distorsionadas peripecias procedentes
de mentes de libertad, amor y compasión, tu propia Luz es lo único que
tiene posibilidades de ser verdadero, real, eterno.
Mirando a través de la
perspectiva sexual para los chamanes de la antigüedad, las tradiciones
orientales como el tantra y la actual religión pseudo cristiana, intuyo
tres visiones aparentemente distintas, pero que convergen en una sola,
la relación de lo humano con su sentido trascendente o propósito
divino. Tales visiones consistirían en ver la sexualidad de una forma
consciente, sagrada y segura. Es curioso observar que ninguna de ellas
llevan implícita, ni siquiera de forma lateral, “lo lúdico” o el
sentido de diversión que predomina, hoy en día, en nuestro concepto
actual de sexualidad. Cada visión encaja en determinados contextos
socioculturales, no pudiendo extrapolar ninguna de ellas, a priori,
fuera de su propio marco.
La visión tántrica clásica,
excluye cualquier contexto lúdico del proceso sexual, solo a partir del
s. XV , aproximadamente comienzan a mezclarse ambos contextos, muy
superficialmente. El tantra visualiza la sexualidad como un proceso rápido
de iluminación logrando trascendencia y propósito divino en nuestra
encarnación física. La figura de “la prostituta sagrada” como símbolo
de la feminidad y culto a la Diosa, junto con la imprescindible guía de
un instructor o “coacher”, completan un espacio sagrado con vínculos
directos con la Deidad.
Los chamanes clásicos,
convertidos en brujos o hechiceros por sus prácticas selectivas para el
beneficio de unos pocos, simplemente desechaban la sexualidad, en la
medida que solo implicaba una pérdida de tu propio “poder
personal”, algunos convertidos en “hombres de conocimiento” “veían”
los lazos o cordones energéticos que se creaban tras los rituales
sexuales. Así, la mujer adquiría un cordón con su amante, tras cada
coito, en el que el hombre extraía para su propio beneficio y de una
forma continuada en el futuro, la energía vital femenina; una mujer con
muchos cordones implica, por ejemplo más de veinte, que su capacidad de
percibir y concebir el mundo circundante se reduce a niveles de
supervivencia. Por ello concibo la visión sexual chamánica como
consciente.
Nuestra visión actual,
desde mi punto de vista, ha estado muy centrada desde el punto de vista
de la seguridad y la protección, y no solamente desde la óptica de la
posible contracepción y la responsabilidad y futuro de todos los
descendientes, sino, principalmente, del abandono y la ruptura familiar
continua, que se producía, desde antaño, cuando alguno de los cónyuges
practicaban alguna forma de “sexo libre”. Es decir, nuestra visión
responde, a posteriori, de muchos hechos antaño habituales, (asociados
a comportamientos morales locales, no universales) convertidos en una
ley protectora y rígida, exenta, casi totalmente de un origen religioso
o divino. En la actualidad, evolucionamos, hacia la consideración
generalizada que toda la descendencia mundial, debe ser, también,
responsabilidad de la sociedad, de todos nosotros.
Nuestros potenciales
comportamientos de “celos” u otras dependencias energéticas, nos
revelan pautas de comportamiento internas que nos exigen ser revisadas
si creemos en una evolución armónica e integradora de mayores lazos de
fraternidad, unidad, compasión y amor entre los ciudadanos de nuestra
soñada humanidad.
No fumo, pero acepto
que los demás lo sean si respetan mi derecho propio a no fumar, es una
práctica “sana”, asimismo, aceptar la “libertad sexual” es un símbolo
de nuestra amplitud de miras, sin vernos nunca obligados a ejercerla y
como tal, no convertida en una prohibición atractiva para el morboso o
el saltador de reglas... (prohibido prohibir).
La distorsión sufrida
en nuestra “rejilla de consciencia cristalina humana” debido a la
manipulación genética “reptiliana”, dificultó el acceso e
integración, por parte de nuestros merkabas a mayores niveles de luz,
amor y compasión para adaptarnos en nuestra “irregular órbita”
provocando un descenso en nuestra “consciencia multidimensional innata
humana”. El vínculo de “lo sexual” siempre representaron nuestros
lazos ocultos con el Amor y la Diosa, espejos de nuestro sentido y propósito
existencial. Quienes utilizan tales vínculos, sexo y amor, activan
nuestros lazos con el universo real y nuestros roles en él, desempeñando
los papeles de “actores cósmicos” que somos a escala divina. La
inconsciencia de la ley, no presupone una pérdida de su vigencia, y más
tarde o temprano, sus consecuencias descenderán sobre las dormidas
conciencias que consideran el sexo como una única vía de placer y
diversión. PRACTICAR UN AMOR INCLUSIVO, NO EXCLUSIVO, ES LA CLAVE.
SEAMOS TODOS “AMANTES ENAMORADOS” DE UN UNIVERSO QUE AMANECE EN CADA
INSTANTE, ANTE EL BRILLANTE AMOR INCONDICIONAL DE LA FUENTE.
Toda distorsión
sufrida puede ser resuelta liberando nuestra emociones negativas o
reprimidas, hasta el momento en que una pareja de amantes activen sus
cuerpos de luz (merkaba) convirtiéndose en vehículos perfectos del
espacio-tiempo, ¿un amanecer en las pléyades?. Les recomiendo lean el
próximo mensaje, no personal (subido en Lyraesun).
Quizás el texto esté
muy condensado y admita muchas ampliaciones o diferentes puntos de
vista, que espero de sus lectores interesados por el.
Luz y Amor,
Extraído de: http://groups.msn.com/sexualidadsagrada