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La falta de concentración en lo que está pasando puede ser un síntoma sutil del aburrimiento sexual. Deja a alguno de los miembros de la pareja fuera de la escena, y de esta manera es fácil sentirse aburrido. El buen sexo requiere poder concentrarse en la situación con el otro. Muchas cosas pueden distraer: culpa, vergüenza, las preocupaciones sobre el propio cuerpo, los conflictos del poder, el resentimiento, etc. La mejor manera de desprenderse de las distracciones es reconocer que están y dejarlas ir.
¿Por qué no recrear mentalmente aquellos primeros encuentros apasionados y compararlos con lo que está pasando ahora? Encontrar cuales son las diferencias y localizar qué está faltando. Proponerse un masaje sensual que permita contactarse con todas las partes del cuerpo. Y no dejar pasar la ocasión de acariciar, besar y tocar aunque se esté en situaciones que no permitan un encuentro erótico.
Imagine su última relación sexual. Concéntrese en todos los detalles de lo sucedido. Luego confeccione una lista de tres columnas: en la primera anote cuales son las caricias que disfruta y quiere conservar, en la segunda una lista de las que considera descartables y en la tercera escriba los elementos que faltan y que le gustaría introducir en su vida sexual. Invite a su pareja a hacer lo mismo y luego conversen ambos sobre los resultados. Preste atención a sus propios deseos y a los del otro tratando de incluirlos en los próximos encuentros.
Piense en convertir pequeñas cosas cotidianas en pequeños placeres sensuales. En lugar de bañarse rápidamente, hágalo sintiendo el contacto del agua en su cuerpo y todo el placer que ello despierta. Focalizarse en una actividad placentera todos los días puede ampliar la gama de placeres.
Ponga una música suave, cierre los ojos y deje que su mente se llene de imágenes eróticas. Las fantasías sexuales ayudan a relajarse y disfrutar del placer sexual. En la medida en que experimenta con diferentes imágenes va a encontrar que algunas son más excitantes que otras. Las fantasías pueden tomar diferentes formas. Si bien el fantasear no implica llevarlas a la realidad, representan un potente afrodisíaco a su disposición.
Los sentimientos sexuales son una fuente de energía positiva. La gente sexy busca oportunidades para estimular su erotismo, mantener relaciones sexuales, y divertirse con el sexo. ¿Por qué no quedarse en la cama una mañana del fin de semana disfrutando de la mutua compañía, ver juntos una película erótica, escaparse un fin de semana sin chicos o dormir alguna noche en un lugar diferente?.
Sin juego el sexo pierde su creatividad y ciertamente se torna aburrido. Jugar es divertirse, hacer cosas infantiles, que sólo la intimidad permite, ponerse ropas distintas, recrear personajes. A algunos les gusta jugar al “doctor”, otros prefieren ser la “profesora y el alumno”, etc. Son también interesantes los juegos fuera del dormitorio, que no son específicamente sexuales pero permiten a una pareja divertirse, reírse, hacerse trampas, competir, como jugar a las cartas, al tenis, al golf, etc.
El lenguaje del amor es una parte importante del juego sexual. Hombres y mujeres logran excitarse con palabras diferentes. Culturalmente los hombres están acostumbrados a palabras fuertes que pueden resultar incómodas para la mujer: expresiones más directas o nombres vulgares de genitales y de partes del cuerpo. A muchas mujeres les excitan frases más románticas, piropos y cosas que halagadoras. Esto no quiere decir que siempre suceda así y que no se pueda encontrar un lenguaje común, excitante para ambos. Los sonidos del amor, susurros, jadeos, suspiros son excitantes para mujeres y para hombres. Por otro lado el producirlos también aumenta la excitación de la pareja.
Construir un romance es repetir las cosas que hacen los enamorados. Las cosas del amor cotidiano, la notita, los besos, las invitaciones especiales, la comida exótica, el llamado telefónico, etc. Mantener el clima del afecto y la seducción a veces da trabajo pero el resultado es muy gratificante. Coquetear y seducir, avanzar y retroceder, crea escenas y espacios para un nuevo encuentro.
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